Invierno – Tekufat Tevet

Hoy tuvimos a las 8:03 am el solsticio de invierno, que en la tradición judía se le conoce como Tekufat Tevet. Tekufat viene de nakaf (נקף) que significa «rodear», «circundar» o «completar un ciclo» Para entender este momento astronómico y planetario vamos a estudiar una historia de Talmud Avodá Zará 8a:

«Cuando Adam, la primer persona, vio que el día se acortaba progresivamente desde el equinoccio de otoño hasta el solsticio de invierno, aún no sabía que se trataba de un fenómeno normal, y por eso dijo: «»Por mi culpa, el mundo se está oscureciendo y volverá al caos y al vacío (Tohu vaVohu). Y esta es la muerte que me fue impuesta desde el Cielo, como está escrito: «Y al polvo volverás»» (Berehsit 3:19). Se levantó y pasó ocho días en ayuno y tefilá. Al ver que había llegado la estación de Tevet, es decir, el solsticio de invierno, y que el día se alargaba progresivamente después del solsticio, dijo: «Claramente, los días se acortan y luego se alargan, y este es el orden del mundo»»

El miedo de Adam nacía de la ignorancia de las leyes físicas (Jukim). Pensó que la oscuridad era un castigo moral o un fallo del sistema, como muchos pueblos de la humanidad. Al comprender la astronomía básica (el ciclo solar), su miedo desapareció. Esto nos enseña que la emuná (certeza) no es «creer que todo saldrá bien por milagros», sino entender cómo funciona el universo y el mundo. El conocimiento de la realidad es el antídoto contra el miedo existencial y la superstición.


Hoy, en el Solsticio, no realizamos rituales paganos de miedo al sol que muere. Hacemos lo que hizo Adam al final: reconocemos el Seder Bereshit (el Orden de la Creación). Así como Janucá ocurre cerca de este momento, nuestra respuesta a la oscuridad física es la luz intelectual. Es el mejor momento para el estudio profundo (Iyun). Si te sientes con menos energía o más introspectivo, no lo juzgues. Es biología. Es tu cuerpo entrando en modo de optimización de recursos.
Sabemos que a partir de mañana la luz comenzará a aumentar. Esta certeza nos da la adaptabilidad para atravesar cualquier «noche oscura» en nuestra vida personal. No es el fin, es solo la Tekufá girando.

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