El 27 de enero de 1945, las tropas del Ejército Rojo de la URSS llegaron a la ciudad de Oświęcim (Auschwitz), en Polonia. Al entrar, descubrieron los complejos de campos de concentración y exterminio. El comandante Anatoly Shapiro, un judío ucraniano, describió el encuentro como un shock paralizante. A pesar de que los soldados venían curtidos por la violencia diaria del frente oriental, el horror de la escena provocó que muchos lloraran o vomitaran.

La liberación del campo no fue un «final feliz»; fue el principio de la documentación del horror que la humanidad es capaz de causar. Lo que los soldados hallaron fue devastador: montañas de ceniza y cabellos, niños esqueléticos y personas agonizando. Los nazis (yimakh shemo —que su nombre sea borrado—) intentaron eliminar la evidencia quemando los almacenes, pero su huida fue tan precipitada que no lograron destruirlos en su totalidad.
Evidencia del crimen industrial
En los almacenes sobrevivientes, los soviéticos encontraron:
- 370,000 trajes de hombre.
- 837,000 vestidos y conjuntos de mujer.
- 44,000 pares de zapatos.
Las pilas de cabello humano encontradas tenían un objetivo textil: se vendía a la industria alemana para la fabricación de entretelas de abrigos y fieltros industriales. También se hallaron miles de gafas, prótesis, utensilios de cocina y maletas con nombres y direcciones escritas. Todo esto era un indicio claro de que las víctimas eran engañadas con la promesa de que serían reasentadas.

Las cifras de la deshumanización
Aquel 27 de enero, las tropas soviéticas encontraron entre 7,000 y 7,600 sobrevivientes. Esta cifra representaba apenas el 10% de la población total del complejo a inicios de 1945, que ascendía a 67,000 personas. Al saber que el frente estaba perdido, los alemanes intentaron borrar toda evidencia. Entre el 17 y el 21 de enero, los nazis forzaron a los prisioneros a realizar «marchas de la muerte» hacia el oeste; entre fusilamientos y agotamiento, murieron 60,000 personas en el trayecto. Se estima que, entre 1940 y 1945, 1.1 millones de personas murieron en el complejo de Auschwitz.
| Campo | Hora de liberación | Unidad militar | Sobrevivientes hallados |
| Auschwitz III-Monowitz | 9:00 | 100.ª Div. de Fusileros | 600 |
| Auschwitz I | 15:00 | 322.ª Div. de Fusileros | 1,200 |
| Auschwitz II-Birkenau | A partir de las 20:00 | 322.ª / 107.ª Div. de Fusileros | 5,800 |
En la parashá de esta semana, Beshalaj, nos encontramos con Amalek. Su mitzvá es una orden que debemos recordar cada día:
«Recuerda (zajor) lo que te hizo Amalek».
Shemot 17:14-15
Amalek no es solo un pueblo; es una ideología. Es el arquetipo del odio irracional que ataca a los más débiles «en el camino». Sin duda, los nazis —tanto los de ayer como los de hoy— comparten este comportamiento. Existe una saña particular hacia el pueblo judío; en el mundo pueden ocurrir muchas tragedias, pero la reacción nunca es tan visceral como cuando hay judíos en la ecuación.
Honremos la memoria de las víctimas comprometiéndonos a vivir un judaísmo inteligente y ético. Estudiamos para no ser engañados por demagogos. Analizamos la realidad para detectar la injusticia antes de que se vuelva sistémica. Y actuamos, porque entendemos que la redención (gueulá) no llega esperando, llega en el momento en que nos ponemos a poner en hechos aquello que perseguimos.
Que la memoria de los seis millones sea bendita, y que su legado sea una humanidad más despierta, más racional y más compasiva.
