En la parashá de esta semana, vaerá, tenemos sucesos dignos de un enfrentamiento a la Harry Potter: varas, eventos sobrenaturales, etc. Sin embargo, Moshé y Aharon representan lo contrario a tragarse el truco, en cambio los jartunim, así como el Faraón, usarán trucos para mantener su poder.
En el capítulo 8 de la temporada 7 de los X-Files tenemos a Malenni, un mago que hace «magia» extrema, y a lo largo de la investigación que realizan Molder y Scully pareciera que así es, hasta que…

Hasta que se descubre la verdad, y esta resulta ser aun más sorprendente, y no había magia. Había física, prestidigitación, puestas en escena, y lo más importante: manipulación de la percepción del público al igual que los jartunim.
El capítulo de X- Files empieza con algo imposible: Maleeni gira su cabeza 360 grados y luego, literalmente, se le cae la cabeza al suelo. Mulder y Scully entran en escena para investigar lo que parece un fenómeno paranormal o una enemistad mortal entre dos rivales. Pero al final, Mulder descubre la verdad: ¡Todo fue un montaje! Maleeni y LaBonge no eran enemigos, eran socios. Fingieron pelearse, fingieron muertes y usaron trucos de prestidigitación no para entretener, sino para robar. Lo más genial es que usaron a los propios agentes del FBI como herramientas: con juegos de manos le robaron a Mulder su número de placa y su huella dactilar para vaciar una cuenta bancaria.

¿El truco real? La distracción. Mientras Mulder y Scully miraban la «magia» (la cabeza cayendo, la rivalidad), los magos estaban ejecutando el robo por debajo de la mesa. Crearon un espectáculo tan grande que la autoridad (el FBI) se convirtió en parte del truco sin darse cuenta.
Cuando Moshé y Aharon entran al palacio a enfrentar a la autoridad, no van a realizar un «show». Presentan evidencias de que el sistema egipcio ha colapsado. Cuando Aharon lanza la vará y se transfoma en tanin, Faraón llama a sus «Maleenis»
Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos
Shemot 7:11
Al igual que Maleeni y LaBonge usaron la distracción para robar el banco, el Faraón usa a sus magos para robar la libertad y la conciencia del pueblo.
Esto es lo que hacen hoy los demagogos, los políticos populistas y los «coaches» coercitivos: Cuando la realidad (la evidencia, la ciencia, los datos económicos) golpea la puerta como Moshé, ellos sacan un conejo de la galera.
¿Hay una crisis real? Ellos inventan una «cortina de humo». ¿Hay datos duros? Ellos presentan «datos alternativos». ¿Hay un reclamo legítimo? Ellos crean un enemigo imaginario (como LaBonge creó la enemistad con Álvarez) para que la gente mire hacia otro lado.
El objetivo es neutralizar la verdad convirtiéndola en un espectáculo. Si todo es un show, entonces nada es serio. Si Moshé y Aharon son «unos magos más», entonces no tengo que liberar a los esclavos.
En el capítulo, Mulder finalmente descifra el esquema: «LaBonge y Pinchbeck no eran enemigos… todo lo que involucra a Álvarez era pura distracción». Mulder recupera la evidencia (la cartera con la huella) y expone la estafa.

En Vaerá, Moshé y Aharón hacen lo mismo. No se detienen a aplaudir los trucos de los Jartumim. Siguen presionando con la realidad. Y llega el momento de la verdad en la tercera plaga (piojos/kinim). Los jartumim intentan replicarlo… y fallan. Su tecnología de ilusionismo tiene un límite. No pueden falsificar la biología fundamental.
Ahí, la estafa se cae. Los magos admiten: «Esto es el Dedo de Dios» (o en términos de Mulder: «La verdad está ahí afuera y no es un truco»).
Aprendamos a identificar a los «Maleenis» de nuestra vida. Vivimos en un mundo saturado de efectos especiales y discursos vacíos diseñados para que ignoremos las evidencias. El Faraón quiere que creas que todo es un truco, que todo es controlable, que la «magia» del Estado o del gurú lo resuelve todo.
¡Shabat Shalom!